Juntos lo podemos todo.
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domingo, 2 de junio de 2013
Sueños, vida y confusión.
Después de aquel sueño, desperté. Pensé con una sonrisa: "Tengo ganas de ir a verte y pasar tiempo a tu lado como en el sueño abuelo." Al rato recordé: "Espera, ya está muerto."
lunes, 8 de abril de 2013
Una triste despedida en un mar de café amargo.
Perdona por molestar, no era tal mi intención. Solo quería saber si te acordabas de tantos momentos vividos. Sí, fue bonito, fue precioso, un cuento de hadas. Dichosa despedida en la que el caballero fue asesinado por su princesa.
Lo recuerdo perfectamente. Los dos solos sentados en tu sofá, juntos, brazo con brazo. Pero a la misma vez muy distante el uno del otro. Mirábamos el café. Mi corazón se desesperaba por besarte, aunque solo fuese una última vez.
Y empezó la tortura. Con la voz entre cortada empezaste a hablar.
- Daniel.. esto, esto no es igual que antes...- un silencio incomodo ocupó toda la sala.
- Creo que..
- ¡CALLA! - Me armé de valor, aguantando las lágrimas en los ojos - ¿En serio me vas a decir lo mismo que se le dice a todo el mundo? Tú, tú que me jurabas y rejurabas que yo no era como los demás, que era distinto. Tú, la que tanto me quiso en un pasado, y lo sé.. - Volvió el silencio, pero esta vez mucho más corto - Sé que todo a cambiado, pero, pero a pesar de eso sigo siendo diferente a los demás. Mas no obstante tú me ibas a soltar lo que a todos. ¿Qué me ibas a decir? ¿Qué eres tú y no yo? ¿Qué me merezco algo mejor? no, sabes que no, no hay nada mejor en este planeta que tú. Pero sé decir adiós. Después de tantos años.. - Una lágrima calló sobre el café, que cada vez me parecía mas amargo. Respiré. - Después de tantos momentos, sé que todo a cambiado. No sé si por mi. No sé si por ti. Quizás los dos.
Callabas, solo callabas. No te atrevías a mirarme a la cara. Vi como llorabas, y eso me mató por dentro. No podía aguantar más y dejé que saliesen las aprisionadas lágrimas de mis ojos.
- Daniel.. escucha.. yo nunca me imaginé esto de verdad...
- Espera, mírame a los ojos.
Tus ojos me lo contaron todo. Tu boca siguió soltando palabras que yo no escuché. Solo miraba a tus tristes ojos marrones de ahora. Cuanto me dolió lo que ellos me contaron.
Vi como me decían, que ya ese loco amor que sentiste por mi había desaparecido. Vi como en una película todos nuestros momentos pasados a cámara lenta. Retrocediendo. Vi como los ibas borrando de tu mente, de tu corazón. Vi nuestro primer beso, y ahora nuestro último adiós. Vi, como nos hicimos fuertes, y ahora como caen las murallas a nuestro alrededor. Vi, el primer abrazo salvavidas, y ahora como me hundo en este mar. Vi, aquella noche tan fugaz entre tus sábanas. Vi tanto. Vi nuestros 4 años. Y ahora veo nuestros últimos 4 minutos juntos.
Tan perfecto como para durar un tiempo, tan dulce para hacer más amargo lo amargo. Tan bueno , para hacer que lo malo sea más malo. Tan perfecto.. tan perfecto como tú. Y es que después de un par de años sin tus besos, sin una sonrisa dirigida a mi, sin el cálido roce de tu cuerpo. Después de tanto tiempo sin ti. Después de tanto. Aún y más aún, te sigo amando.
Lo recuerdo perfectamente. Los dos solos sentados en tu sofá, juntos, brazo con brazo. Pero a la misma vez muy distante el uno del otro. Mirábamos el café. Mi corazón se desesperaba por besarte, aunque solo fuese una última vez.
Y empezó la tortura. Con la voz entre cortada empezaste a hablar.
- Daniel.. esto, esto no es igual que antes...- un silencio incomodo ocupó toda la sala.
- Creo que..
- ¡CALLA! - Me armé de valor, aguantando las lágrimas en los ojos - ¿En serio me vas a decir lo mismo que se le dice a todo el mundo? Tú, tú que me jurabas y rejurabas que yo no era como los demás, que era distinto. Tú, la que tanto me quiso en un pasado, y lo sé.. - Volvió el silencio, pero esta vez mucho más corto - Sé que todo a cambiado, pero, pero a pesar de eso sigo siendo diferente a los demás. Mas no obstante tú me ibas a soltar lo que a todos. ¿Qué me ibas a decir? ¿Qué eres tú y no yo? ¿Qué me merezco algo mejor? no, sabes que no, no hay nada mejor en este planeta que tú. Pero sé decir adiós. Después de tantos años.. - Una lágrima calló sobre el café, que cada vez me parecía mas amargo. Respiré. - Después de tantos momentos, sé que todo a cambiado. No sé si por mi. No sé si por ti. Quizás los dos.
Callabas, solo callabas. No te atrevías a mirarme a la cara. Vi como llorabas, y eso me mató por dentro. No podía aguantar más y dejé que saliesen las aprisionadas lágrimas de mis ojos.
- Daniel.. escucha.. yo nunca me imaginé esto de verdad...
- Espera, mírame a los ojos.
Tus ojos me lo contaron todo. Tu boca siguió soltando palabras que yo no escuché. Solo miraba a tus tristes ojos marrones de ahora. Cuanto me dolió lo que ellos me contaron.
Vi como me decían, que ya ese loco amor que sentiste por mi había desaparecido. Vi como en una película todos nuestros momentos pasados a cámara lenta. Retrocediendo. Vi como los ibas borrando de tu mente, de tu corazón. Vi nuestro primer beso, y ahora nuestro último adiós. Vi, como nos hicimos fuertes, y ahora como caen las murallas a nuestro alrededor. Vi, el primer abrazo salvavidas, y ahora como me hundo en este mar. Vi, aquella noche tan fugaz entre tus sábanas. Vi tanto. Vi nuestros 4 años. Y ahora veo nuestros últimos 4 minutos juntos.
Tan perfecto como para durar un tiempo, tan dulce para hacer más amargo lo amargo. Tan bueno , para hacer que lo malo sea más malo. Tan perfecto.. tan perfecto como tú. Y es que después de un par de años sin tus besos, sin una sonrisa dirigida a mi, sin el cálido roce de tu cuerpo. Después de tanto tiempo sin ti. Después de tanto. Aún y más aún, te sigo amando.
miércoles, 6 de febrero de 2013
La locura del amor.
Hola pequeña ¿qué tal la noche? la mía mal. Soñé que dormías al lado mía, abrazada a mi torso, sentía tu corazón en mi espalda, latiendo con fuerza, mucha fuerza. Se grabó en mi cabeza el ritmo de tu respiración.
Mi corazón fue entregado a tu alma como acto de regalo, por hacerme feliz. Como nadie ha sabido hacerlo.
Eres perfecta.
Tu melena rubia; llenaba toda la cama de sueños. Tu perfume.. que perfume, más bello, sabor a fresa. Me entraban ganas de comerte. Tus dedos; tan suaves como largos, rodaban por mi cuerpo diciéndome que todo iba a salir bien. Tus piernas; tranquilas, se enredaban entre las mías. Tus brazos; me apretaban fuertemente insistiendo en no soltarme nunca. Ni imaginas cuanto me relajaba eso. Tus ojos; hasta cerrados eran hermosos. Tu sonrisa; no desaparecía ni dormida. Tus dientes; hechos del mejor marfil de todo el mundo, brillaban toda la noche. Tu nariz; la que te daba ese aspecto de niña pequeña, me encanta. Tus orejas tan criticadas por algunas personas a mi me seducían, eras mi pequeña ninfa.
Tu respiración jugueteaba por todo mi cuerpo. Tu latir se unificaba con el mío. Mi alma dentro de tu cuerpo revoloteaba desde una esquina a otra. Mi pelo se ponía de punta al saber lo que pasaba en ese mismo instante por tu mente. Mariposas pensaban una difícil ecuación en tu estómago. Pájaros fabricabas con la mente.
Desperté, ni me molesté en mirarte, fui corriendo a prepararte el desayuno. Paso a paso miraba al suelo, sin poderme creer que hubieses dormido en mi cuarto. Paso a paso. Me acercaba a ti, lentamente. Paso a paso. Se iba mi sonrisa agrandando. Paso a paso. Paso a paso. Y pasó. Mientras levantaba la mirada para visualizarte mejor y darte los buenos días..
- Buenos días princesa..
En ese instante no te vi. No estabas. Habías desaparecido. El único que parecía haberme hecho compañía esa noche era Misifú.
lunes, 21 de enero de 2013
Mil años, unos minutos.
Hola ¿qué tal? parece haber pasado mil años desde la última vez que te vi. He vuelto. Acabo de venir de un lugar perdido, mágico. No sé muy bien como explicarte. Empezaré desde el principio.
Estaba como en un universo, ¿verde? no no, color pardo. Había miles de soles iluminando aquel sitio. Estabas tú, estaba yo, nadie más, eso, era lo mejor de todo. Te encontré en la última esquina de la rotonda, te habías escondido bien eh. Parecías feliz, rectifico, estabas feliz.
Me sentía muy bien en aquel universo. Quizás por ti. Quizás por mi. Era maravilloso, todo era perfecto. Volaba de un lugar a otro, como y cuando yo quisiera. Saltaba y parecía no caer nunca, alguien me sujetaba y me cuidaba, tal vez tú. No me cansaba de estar allí. No estaba la hipocresía rutinaria. Solo estaba mi mente, suelta, perdida, imaginando todo y nada a la vez.
Me acerqué a ti. Te abracé, de repente nos besamos. No sé si era por aquel lugar o por qué, pero tras cada uno de los besos un escalofrío recorría mi cuerpo, era tan mágico como ver amanecer en el centro de la nada. Podía beber de tu sangre, penetrarla y estar dentro de ti, di un recorrido por todo tu cuerpo. Bum, bum, bum, ¿qué es eso? me pregunté, abrí los ojos como platos buscando el causante de tales temblores. Había llegado al corazón, no era tan bonito como la gente lo suele pintar, pero eso sí, era muy grande, enorme.
Cerré los ojos, ya estaba a tu lado, te echaba de menos ¿irónico? sí, mucho. "Has dejado tus huellas por mis venas" dijiste "y de ahí nadie las va a borrar." Sabes perfectamente como sacar unas de mis mejores sonrisas
Dimos un paseo entre brinco y brinco. Era infinito, podías ir de una estrella a otra, pasarte a reposar en un mundo. ¿Martes? tan rojo como dicen, para mi gusto Urano es más bonito. Nos paramos un rato a descansar en Júpiter, nos tumbamos. Giré la cara y te miré. Éramos minúsculas gotas de polvo en un gran universo. Y tú, pequeña gota de polvo, eras lo más grande para mi. Respiro de ti; vuelo por un soplido tuyo; ¿tu sonrisa? el mejor cuadro de todos. Mientras te miraba y te fotografiaba con mi mente, cerré los ojos, me invadió el sueño.
Al abrirlos ya no había nada de aquel universo. Solo tú frente a mi, con esa gran sonrisa. Entonces descubrí dónde había estado todo este tiempo, todo este tiempo que había sido en realidad simples minutos.
Me había perdido, me había perdido en el universo de tus ojos.
miércoles, 16 de enero de 2013
∞
Empezamos como todos, como los demás, la diferencia entre ellos y nosotros, es tan simple como el hecho de respirar el uno el otro. De mirarnos y hablar más que con palabras. De ser a la misma vez, un solo corazón. De tratarnos como mejores amigos, defendernos como hermanos. ¿Pero sabes que es lo mejor? que todo esto los demás no lo entienden, no saben lo perfecto que es comunicarse con miradas. No saben que un abrazo, no es un simple abrazo, es mucho más. Es una unión, una seguridad. Como descifrar que nuestros latidos se unen al compás. No pueden comprender lo que es querer con el corazón abierto. Que ha pesar de todas las diferencias, aquí estamos, abrazados el uno al otro, entrelazados en un infinito, en un silencio eterno. Porque sabemos diferenciar los besos; besos de nostalgia, besos de alegría, besos de tristeza, besos de euforia. Y esto es mágico, porque es solo de nosotros, nuestro pequeño secreto. Porque los demás no pueden comprender todo esto, no podrían tan siquiera imaginar esto tan grande. Porque la diferencia entre ellos y nosotros es tan simple como que yo estoy dentro de tu sangre y tu de la mía.
jueves, 10 de enero de 2013
No simples palabras con ritmo.
Piensa, a lo largo de tu vida, cuántas personas te habrán dicho que van a estar ahí siempre, cuando estés mal, cuando las necesites. Ahora dime, dime quien está ahí de verdad. Ni si quiera la mitad de personas que un día te dijeron para siempre; ya se han ido. Sinceramente cuatro personas de cien siguen a tu lado. Y ni siquiera todas estas cuatro durarán toda la vida, con suerte dos de ellas. Todo esto va por etapas, pero, siempre, siempre que estés mal vas a tener una cosa, una cosa llamada música, con la que has compartido momentos de lágrimas y la que mejor te ha entendido. Has tenido las mejores fiestas a su lado, te ha hecho llorar cientos de veces, sonreír otras tantas, te ha llevado a hermosos recuerdos olvidados, o que no querías recordar, te ha hecho soñar, pensar un futuro imaginario perfecto. No creas a todas esas personas que te dicen que estarán ahí siempre, porque no es así, no van a estar a tu lado. Hay veces que ni se enterarán de que estás fatal por dentro, como nunca has estado, ni se lo imaginarán al ver esa sonrisa que llevas puesta hoy... toda de mentira.
Esto era solo para darle las gracias a esas palabras con ritmo por consolar cuando llegas a casa después de un duro día con ese disfraz, que hoy llamas sonrisa.
Esto era solo para darle las gracias a esas palabras con ritmo por consolar cuando llegas a casa después de un duro día con ese disfraz, que hoy llamas sonrisa.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Un único amor.
No te engañes a ti mismo, el tiempo no cura nada. El amor verdadero no lo vas a olvidar en unos días, meses ni años. No te engañes a ti mismo, no sirve de nada pensar que el tiempo lo borrará todo. No, no te engañes. Sé realista, nunca vas a olvidar a ese amor tan perfecto con el que querrías pasar toda la vida. Nunca. Por mucho tiempo que pase. Ni siquiera en toda tu vida lograrás borrarlo. Pero en el tiempo vas dejando de pensar en ese amor, no es que lo vayas borrando, se queda en tu recuerdo, en lo más profundo de todo. Crees olvidarlo y te engañas a ti mismo. Si es el amor de tu vida por mucho tiempo que pase lo seguirás mirando de esa forma. Y cuando crees que ya está todo olvidado, vuelve a aparecer, y te das cuenta que aún no estaba olvidado, que aun formaba parte de ti, que aun lo forma. Pero no por eso vas a volver al pasado. Lo sigues mirando de esa forma. Te seguirán brillando los ojos al verle sonreír, pero quizás te pase durante toda la vida. Y quizás por miedo, no os decís lo que sentís. Y créeme un clavo tampoco saca a otro clavo. Una persona tan especial nunca va a poder ser cambiada por otra. Solo usas a ese clavo para rellenar un hueco, un hueco vacío. Pensarás que lo has conseguido borrar y que quieres a la otra persona. Pero es mentira, al poco tiempo te darás cuenta que no es como tú esperabas, nada es como creías o soñabas que fuese. El amor de tu vida es imborrable. Especial. Lo es todo y nada. Y por mucho que creas olvidar, jamás lo lograrás. Querer con el corazón abierto no es fácil solo te pasará una vez en la vida, quizás ni una. No desperdicies ese momento, nunca volverás a sentir ese sentimiento tan grande que sentías. Aprecia cada segundo. Si lo desperdicias te darás cuenta de que lo echas de menos, y, ya será demasiado tarde. Nunca volverás a sentir lo mismo. Nunca querrás de esa forma. Nunca le olvidarás. Es el amor de tu vida y nada lo cambiará, siempre estará en tu mente. Convirtiéndose en todo y nada. Nunca podrás remplazarlo. Siempre dentro tuya. Forma parte de ti.
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